samedi, mars 21, 2009

2020 contra la desaparición de Derrida y Heidegger


2020 contra la desaparición de Derrida y Heidegger

Llegué tarde al mundo de las computadoras, abril de 1998, cumpleaños 38, luego de meses de juntar plata me auto-regalo una Pentium 233, con 16 megas de memoria y un super-disco rígido de 5 gigas.
Venía con “Internet” gratis por un mes. Me metí para ver, lo hacia 1 hora por noche después de las 10 para no gastar tanto en teléfono y para no estar horas hasta que la foto de alguna pintura o de algún edificio terminara de bajar: tenía un modem de 33k y a la madrugada andaba más rápido.
Lo que vi me maravilló. Siempre tuve alguna afinidad con las imágenes, y ahora podía tener fotos, muchísimas fotos, coleccionar como loco miles de pinturas y palacios y catedrales, de las que salían y siguen saliendo en esos libros carísimos que ni antes ni ahora podía comprar. Ya había cambiado bastante mi vida la computadora, hasta tenía novia virtual (eso era en esa época algo rarísimo) chateaba y a veces intentaba hablar por internet con mi novia que estaba en Río Gallegos y luego en Bilbao y luego otra vez en Gallegos y luego nos casamos, previo “conocernos” (eso también era rarísimo, todavía era noticia televisiva el que se casara alguna pareja que se conoció de forma tan “anormal”. Era una noticia de freaks. Se hablaba de la adicción a Internet y las psicólogas como siempre nos informaban de lo peligroso que puede ser todo eso, para la salud, claro, como siempre).
El afán coleccionista pronto se extendió a los libros, yo estudiaba filosofía y estaba nuevamente fascinado con Nietzsche. Pero la desilusión con el estado de la web llegó pronto. De filosofía en Internet había poco y más bien nada. Unos sitios feísimos en ingles, alguna cosa en texto sin formatear en alemán, poco y nada y, claro, nada nuevo. En castellano, según Altavista (el anterior Google) había solo 15 páginas que tenían extractos de textos de Nietzsche. Eso me dio la idea.
Una noche muerto de ansiedad por subir el “sitio” a fines de diciembre del 99, subí a la web: Nietzsche en castellano, y la cantidad de textos de Nietzsche en español se duplicó en el mundo en una noche. Era un lugar muy feo (más feo aun de lo que es ahora, aún más lleno de colorinches, claro tenía un monitor malísimo, que apenas me dejaba ver algo, oscureciendo todo y apagando los colores).
Mi idea con Nietzsche era la de la selección. Menos que ahora, igualmente era fácil conseguir ediciones baratas de Nietzsche, con pésimas traducciones, de dudosos libros suyos: “La voluntad de poder”, “Mi hermana y yo” y otras falsificaciones, eran y siguen siendo lo primero con lo que uno se puede topar buscando saber quién era ese tipo que se volvió loco. Así que yo iba a poner a mí Nietzsche, una selección estricta de lo que yo pensaba que era la forma adecuada de entrarle a Nietzsche.
Luego fue el turno de los comentaristas de Nietzsche, es decir de lo que yo estaba leyendo, esas webs son el mapa de mis lecturas, porque yo a esa altura del partido había descubierto algo que pareciera que mucha gente aún no sabe: las computadoras son más eficientes que las máquinas de escribir. La primera vez que pude trabajar a Heidegger con ocho artículos suyos abiertos en mi computadora y no apilados en el suelo, perdiendo horas para buscar el lugar donde creo que está la cita que acabo de recordar. Nadie subraya que es imposible el trabajo académico sin computadora, lo que implica sin la digitalización de los textos con los cuales se trabaja. Los libros de papel, son muy útiles al leer una novela, sobre todo si es desde la cama como a mí me gusta. Pero a la hora de escribir papers de filosofía, los libros de papel se convierten en un anacrónico estorbo. Así que me vi abocado a buscar esos textos digitalizados, corregirlos, hacérmelos legibles, modificar algunas traducciones horribles: por ejemplo “Márgenes de la filosofía” está traducido y editado de tal manera que algunos de los textos más importantes de Derrida se tornan ilegibles, por qué no tenemos una traducción mejor: pues por lo de siempre, las patentes de los editores, cagandose en los derechos de los autores. Porque que alguien pueda ser leído, pueda ser encontrado, en un lugar que ofrece un mínimo de calidad sobre lo que publica, que ordena el material, que lo recopila y lo reúne, que permite hacer búsquedas de conceptos en casi toda la obra escrita del autor, un lugar así es un derecho que todo autor debería tener. Derrida y Heidegger los tenían en la web, las corporaciones que viven de ellos han terminado con estos derechos de autor, para hacer valer sus patentes y sus propiedades. El vampirismo puede llegar hasta el asesinato.
Este criterio de selección me parece importante y me parece que es algo que molesta mucho a las editoriales multinacionales, a las embajadas neocoloniales y a las corporaciones de editores. Al fin y al cabo se supone o se suponía que ellos estaban o están dotados del poder de decidir que debía ser difundido y que no. Este poder, este capital simbólico es al fin y al cabo capital al que ninguna corporación en su afán de lucro y poder, quiere renunciar, aunque sean corporaciones que defienden formas de distribución que el mismo sistema económico y legal que les da la pequeña satisfacción de cerrar al fin un lugar de difusión gratuito, los condena por otra parte a la desaparición, no soy yo el enemigo de las editoras de papel, son Google, las grandes compañías telefónicas y de acceso a Internet, en definitiva un sector dinámico y eficiente de la industria capitalista hace desaparecer a una industria obsoleta; nada nuevo bajo sobre el sol, salvo que los defensores de lo viejo, no desquitan su furia no con los gigantes que los enviaran tarde o temprano a la ruina, sino con un pobre tipo que no sabe nunca como llegar a fin de mes. Igualmente no voy a decir que la “valentía” de la Embajada de Francia y la Cámara Argentina del Libro, al elegir atacarme a mí y no por ejemplo a Google, no me da una perspectiva de mi trabajo que nunca tuve, si tales personajes se han conjurado para acabar con los fantasmas que yo puse en la web, alguna magia deberían tener los mismos.
Hubiera sido interesante que esta tarea de selección, no la hubiera realizado un particular que tenía entre sus meritos solamente estudiar filosofía, pero bueno la Universidad nunca se metió en ello, como institución y bueno son pocos los profesores que hacen algo que luego no puedan colocar en su curriculum. Así que si no había otro, ahí estaba yo para hacer una nueva selección es decir interpretación es decir construcción de Nietzsche. Un proceso de herencia, yo me postulaba como heredero de Nietzsche, al parecer sin tener derecho. Pero de eso me iba a enterar 10 años después, porque en ese tiempo las corporaciones y lo embajadores brillaban por su ausencia. Si yo soy condenado y no puedo seguir con esta tarea es hora de que alguien la tome en sus manos. Estoy hablando de las instituciones filosóficas que alguna vez deberán salir a defender la filosofía.
Porque la universidad no tomaba y no toma en sus manos la tarea de digitalizar sus bibliotecas, de dar así una garantía de calidad sobre el material publicado, garantía tan necesaria como sabemos los que gustamos de leer y coleccionar los textos que andan por la web, y que tantas veces nos topamos con pésimas ediciones, pésimas traducciones, escaneos jamás corregidos y otras lindezas. Que a la universidad no le interés esta tarea es algo cuyo motivo se me escapa. Que no lo hagan los estados, las embajadas, ahora me parece más lógico. Yo, en mi ingenuidad, y teniendo en cuenta que, por ejemplo, la embajada de Francia regala dinero a las editoriales que publican libros franceses, pensé que alguien como el agregado cultural francés, nuevamente por ejemplo, estaría interesado en la difusión de la cultura francesa, ya vimos que no, muy por el contrario, el agregado se dedica a buscar alguien que termine con el lugar más completo en el mundo sobre uno de los filósofos franceses más importantes del siglo que pasó. Un mail de Minuit, editorial que dicho sea de paso a publicado UN libro de Derrida, hace que inmediatamente se monte una cruzada internacional contra el “loco y terrorista” -así me contó Paco Vidarte (traductor de Derrida y buen amigo lamentablemente muerto hace un año) que me llamaban los editores en sus cocteles. La cruzada no es para poner un peso en la página que tantos buenos servicios presta a Francia, pesos que no hubieran venido nada mal para pagar los gastos que todo sitio tiene, ni siquiera para dar algún apoyo moral, no. La embajada decide terminar con Derrida en la web . Encerrado en las bibliotecas francesas (si es que todavía no han sacado alguna ley contra estos otros violadores de las patentes de los editores de papel) muerto bien muerto es como al parecer lo quieren los agregados “culturales”, los dueños de editoriales y todos aquellos que se reclaman DUEÑOS legales de su herencia, los hijos legales de Derrida y Heidegger, deciden matarlos, una vez más; por eso Guadalupe Aguiar Masuelli y Lucas Sallovitz tan bien eligieron el nombre de este grupo que ellos crearon: contra la desaparición de Derrida y Heidegger, que de eso se trata, muerte de algunos de sus fantasmas, desaparición de su obra para miles de personas que no tienen el dinero que le piden los DUEÑOS, o que simplemente no encuentran nada de sus obras, ni en las bibliotecas públicas analógicas ni en las librerías, todos lo que tenemos la afición de la filosofía, sabemos que los libros se compran cuando se puede, una tarea de recopilación como la que implicó estas web, necesita de 10 años de andar recogiendo material de donde se pueda, sin prisa y sin pausa, invito a mis denunciantes a que me digan, donde puedo encontrar a parte de mis webs, el material que ellos obligaron con su acción judicial a destruir, en qué librería se puede comprar, en que biblioteca se puede consultar. Había dos ya no están, gracias a los esfuerzos conjuntos de difusión cultural de la embajada de Francia y la Cámara argentina del libro .
Cuando empecé, tarde, con esto de internet, me fascinaba que todo fuera gratis, que cualquiera pudiera subir las cosas que quería y amaba a la web, justamente porque lo que queremos y amamos, amamos compartirlo, para que viva o mejor dicho perviva. “Pedirme que renuncie a aquello que me ha formado, a aquello que tanto he amado, no es sino pedirme que me muera”. Esto decía Derrida en la última entrevista antes de su muerte.
Si amamos la filosofía, no podemos dejar que nos la arrebaten del espacio público, de la web. Cada vez queda menos aire, cada vez nuevas y gigantescas corporaciones, controlan todos y cada uno de nuestros pasos, para vendernos baratijas y Dios sabe que otra canallada más. Esta es una lucha de todos, para que no necesariamente venga lo peor.
Está en nosotros pelear por la herencia, para que la huella siga diseminándose. Somos nosotros los únicos que podemos defender la difusión de la cultura en la web sin la imposición de Tutores y Encargados. Como decía el viejo Kant: “¡Sapere Aude! He aquí la bandera de la Ilustración.”

vendredi, février 27, 2009

Docente denunciado por la Cámara Argentina del Libro


Docente denunciado por la Cámara Argentina del Libro

El abogado Raúl Alejandro Ochoa, apoderado de la Cámara Argentina del Libro, inició una causa criminal contra el profesor de filosofía Horacio Potel por infracción a la ley 11.723 de propiedad intelctual. Potel es el creador de los sitios Nietzsche en Castellano (www.nietzscheana.com.ar), Heidegger en Castellano (www.heideggeriana.com.ar) y Derrida en Castellano (www.jacquesderrida.com.ar).

Estos sitios ofrecían una completa relación de los textos, vida y obra de los tres filósofos, además de fotos, biografías, comentarios y enlaces. El más antiguo es el de Nietzsche, que cuenta desde su inicio y hasta hoy con más de cuatro millones de visitas. El buscador Google sitúa a los tres sitios entre las primeras respuestas a las búsquedas por nombre de los autores.

Potel tomó conocimiento de la denuncia en su contra gracias a la vista de un agente de policía encargado de establecer su domicilo, en el barrio porteño de Montserrat . “Usted sabrá en qué anda” respondió el agente cuande se le preguntó cuál era el motivo de la averiguación.

La causa lleva el número 57.627 y actúan el juzgado en lo criminal de instrucción Nº 37 y la Fiscalía 49. Los imputados son los sitios sobre Heidegger y Derrida, ya que la investigación preliminar realizada por la Unidad Fiscal de investigación de Delitos Tributarios y Contrabando (UFITCO) estableció –gracias a la lectura de la página web denunciada- que el fallecimiento de Friedrich Whilem Nietzsche ocurrió en el año 1900, superando los 70 años establecidos por la ley para la conservación de los derechos de autor.

Potel enfrenta hoy la posibilidad de sufrir la intervención de su teléfono, sus casillas de correo electrónico (obtenidas por UFITCO gracias a los servicios de la empresa Telexplorer, según consta en el expediente) y el allanamiento de su domicilio. Esto último, con el fundamento de “establecer el lugar físico donde se origina el hecho”.

Las páginas Derrida en Castellano y Heidegger en castellano fueron vaciadas de sus contenidos por el propio Potel. Los enlaces que iban a los textos hoy muestran la leyenda “Este sitio ha sido desactivado debido a una acción judicial iniciada por la CÁMARA ARGENTINA DEL LIBRO”

A partir de la publicación de esa leyenda y de una nota informativa en la red social Facebook, la Red empezó a reaccionar. Potel recibe diariamente mensajes de solidaridad de académicos, estudiantes y autores tanto de Argentina como de varios países como Chile, Ecuador, México y España. La mayoría de estos mensajes hacen referencia a la imprescindibilidad de las páginas para el estudio, la investigación y la difusión de las obras de Derrida y Heidegger en países en los que el costo de los libros hace prácticamente imposible su adquisición para miles de estudiantes, además de no estar algunos de ellos disponibles en librerías.

Potel entiende a los sitios como “Bibliotecas públicas on line”. “Nunca lucré ni tuve la intención de lucrar con la publicación de las páginas. En 1999 (cuando empecé con el sitio Nietzsche en Castellano) estaba fascinado por las infinitas posibilidades que la red ofrece para el intercambio de conocimientos.Estos sitios son mi mejor obra, y para mí es trágico haber tenido que removerlos. Son el fruto de muchísimo trabajo y fueron totalmente financiados por mí. No entiendo por qué tanta necesidad punitiva por parte de una corporación (se refiere a la CAL) que dice defender la lectura, la educación y la cultura”.

La Cámara Argentina del Libro cuenta con el cuestionable antecedente de haber hecho allanar la sede de la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA e incluso logró condenar a algunos docentes por hacer que los alumnos fotocopien material bibliográfico. La escena de la policá entrando a Puán es recordada con estupor por muchos miembros de esa comunidad académica.

mercredi, mai 21, 2008


Por amor a Derrida
Evocando aquel “Por amor a Lacan” de Jacques Derrida, se reúnen en este volumen las conferencias y algunas de las presentaciones en paneles a las V Jornadas Internacionales Nietzsche y Jornadas Derrida, realizadas en Buenos Aires en octubre de 2006, en la Alianza Francesa, y coordinadas por Mónica B. Cragnolini.
Derrida ha pensado el amor de muchas maneras, pero, de manera pregnante, lo ha hecho desde el verbo, desde el infinitivo (aimer). Si el amor se piensa en infinitivo, entonces es que no importa ningún contenido (ningún objeto llamado “amor”, y ningún “objeto” del amor), sino el acto de amar. Por ello la declaración de amor nada dice, sino que “hace” algo. Hace el amor.
Escribir es otro modo de hacer el amor. Las escrituras de Cristina de Peretti, Mara Negrón, Antonio Tudela Sancho, Roberto Ferro, Jorge Panesi, Paco Vidarte, Marcelo Percia, Paulo César Duque-Estrada, Gregorio Kaminsky, Patrice Vermeren, Raymundo Mier, Mónica B. Cragnolini, Horacio Potel, François Laruelle y Jean-Luc Nancy, testimonian aquí, desde diversas temáticas derridianas, de aquello que se trata –sin nombrarlo– en el amor. Y lo testimonian por amor a Derrida.

mercredi, octobre 04, 2006

Nietzsche y Derrida en la Red


Conferencia de Horacio Potel, el viernes 20 de octubre, a las 18.15 hs en la Alianza francesa, Av. Córdoba 936/946, Ciudad de Buenos Aires, en el marco de la Semana Nietzsche-Derrida

vendredi, mai 26, 2006

Gadamer, Derrida y la politíca del sentido


El agricultor sensato y el jardinero jugador.
Gadamer, Derrida y la política del sentido.
Horacio Potel
El 25 de abril de 1981 en el Instituto Goethe de París, frente a Jacques Derrida, Gadamer declaraba «Yo echo de menos en los seguidores franceses de Nietzsche un esclarecimiento de lo que significa la dimensión seductora del pensamiento nietzscheano. Sólo así llegan a pensar, creo yo, que la experiencia del ser que Heidegger intentó descubrir detrás de la metafísica es más radical en el extremismo de Nietzsche». Por cierto «el genio del corazón» del que Nietzsche-Dioniso nos prohibió revelar su nombre: «no dice una palabra, no lanza una mirada en las que no haya un propósito y un guiño de seducción». Porque la seducción es ocultación y promesa, la seducción acaba con lo presente, necesita del velo y de la distancia, vive de la ausencia, muere en la presencia; la seducción es promesa, por-venir, tiene una estructura mesiánica: Dioniso o el Crucificado, Dioniso y el Crucificado.
Ver artículo completo:
  • Gadamer, Derrida y la política del sentido
  • jeudi, avril 20, 2006

    En nombre de «Nietzsche»


    En nombre de «Nietzsche»
    Digresiones en torno a «Interpretar las firmas» «de “Jacques Derrida”»

    Por Horacio Potel

    «El nombre y el concepto “sujeto” pasan a convertirse ahora, en su nuevo significado, en el nombre propio y la palabra esencial para el hombre. Esto quiere decir: todo ente no humano se convierte en objeto para este sujeto. A partir de este momento, subiectum no vale ya como nombre y concepto para el animal, el vegetal y el mineral.» Este es –en palabras de Heidegger- el giro que la metafísica lleva a cabo a partir de Descartes. ¿Es Nietzsche un sujeto? ¿Un sujeto libre que en la autonomía de su voluntad soberana imprime el sello de su pensamiento en su texto, en su ley? ¿O quizá un sujeto sujetado por el Sujeto, un instrumento -un no-hombre en tanto no subiectum- puro medio por el cual el Otro –el Ser, el Pensar- se manifiesta-, un títere, una marioneta? ¿Un escriba del Ser o uno de los autores de su Historia? ¿Cuál es el nombre de Nietzsche?
    Ver artículo completo:
  • En nombre de Nietzsche
  • samedi, septembre 24, 2005

    Nietzsche y "yo"


    “Lo que más fundamentalmente me separa de los metafísicos es esto: no le concedo que sea el “yo” (Ich) el que piensa. Tomo más bien al yo mismo como una construcción del pensar, construcción del mismo rango que ‘materia’, ‘cosa’, ‘sustancia’, ‘individuo’, ‘finalidad’, ‘número: sólo como ficción reguladora (regulative Fiktion) gracias a la cual se introduce y se imagina una especie de constancia, y, por tanto, de ‘cognoscibilidad’ en el mundo del devenir. La creencia en la gramática, en el sujeto lingüístico, en el objeto, en los verbos, ha mantenido hasta ahora a los metafísicos bajo el yugo: yo enseño que es preciso renunciar a esa creencia. El pensar es el que pone el yo, pero hasta el presente se creía ‘como el pueblo’, que en el ‘yo pienso’ hay algo de inmediatamente conocido, y que este ‘yo’ es la causa del pensar, según cuya analogía nosotros entendemos todas las otras nociones de causalidad. El hecho de que ahora esta ficción sea habitual e indispensable, no prueba en modo alguno que no sea algo imaginado: algo que puede ser condición para la vida y sin embargo falso.” NF 1885, 35 [35], KSA 11, p. 526. En: www.nietzscheana.com.ar