dimanche, avril 26, 2009

EL EXTRAÑO CASO DEL JUICIO AL PROFESOR HORACIO POTEL


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“El conocimiento no es una mercancía”

En el Día de la Propiedad Intelectual, la persecución judicial al docente que cometió el “delito” de difundir en la web textos difíciles de hallar de Derrida, Heidegger y Nietzsche debería servir para abrir un debate menos policíaco.


Por Facundo García

“Sólo una cosa es imposible para Dios: encontrarle algún sentido a cualquier ley de copyright del planeta” (Mark Twain en su cuaderno de notas, el 23 de mayo de 1903).

La noticia recorre el mundo: mientras varias instituciones celebran hoy el Día Mundial de la Propiedad Intelectual, hay un docente argentino que está siendo perseguido penalmente por haber creado dos sitios sin fines de lucro donde se podían descargar de forma gratuita textos de Martin Heidegger y Jacques Derrida. Con furor insólito, la fiscalía pidió que se allane el domicilio de Horacio Potel y se le intervengan las cuentas de mail y el teléfono; y hasta mencionó la posibilidad de enviarlo a la cárcel por un período de entre un mes y seis años. ¿Quién es Potel? Un filósofo que en 1998 se compró una computadora, se conectó a Internet y quedó fascinado: “No podía creer que existiera un medio donde cualquiera se podía comunicar a voluntad con cualquiera, donde los libros y las imágenes que tanto había amado y que tanto habían significado en mi vida estaban allí para ser distribuidos sin restricciones. En ese momento estaba apasionado con Nietzsche y me pareció una buena idea devolver esos regalos que la red me estaba dando; entre los que hay que contar a mi mujer, a la que conocí por la web en esos lejanos años”.

Aclaremos: no es que el entrevistado haya querido devolver a su esposa, sino que intentó retribuir lo que había recibido del ciberespacio generando proyectos en los que el dinero no fuera una condición para acceder a textos fundamentales. “El primer sitio –Nietzsche en castellano, nietzscheana.com.ar– está por cumplir una década, y tuvo más de tres millones de visitas”, puntualiza. A partir de aquel éxito surgió la idea de abrir páginas similares sobre Derrida y Heidegger. “Jacquesderrida.com.ar y heideggeriana.com.ar eran bibliotecas públicas online que gracias a una denuncia iniciada por la corporación local de fabricantes de libros de papel –la Cámara Argentina del Libro– y promovida por el agregado ‘cultural’ de la Embajada de Francia en Argentina, hoy ya no existen”, señala el profesor.

Lo cierto es que si quien conversa con Página/12 resulta ser un criminal para la Justicia, el problema es serio. Con modales tranquilos, Potel responde dejando entrever una bronca que no excluye ocasionales giros de humor ácido, un combo que parece coincidir con las reacciones que generó en los demás su llamado a la resistencia. Porque es posible que éste sea un hombre en apuros, pero no está solo: lo apoyan incontables blogs, un grupo en Facebook con más de dos mil ochocientos miembros, académicos, filósofos, estudiantes, investigadores, periodistas y ONG. En el Reino Unido, el grupo Copy South –de la Universidad de Kent– le dedicó un muy buen informe que está en kent.ac.uk/law/copysouth/es/hora cio_potel_es.htm. El abogado Leonardo Hernández está representando a Horacio sin cobrarle, porque sabe que su defendido no tiene un mango. Es que, después de todo, sus páginas ofrecían una completa relación de los textos de tres filósofos clave, además de fotos, biografías, comentarios y enlaces. Un auténtico tesoro para el lector tercermundista.

–El 31 de diciembre de 2008 Raúl Alejandro Ochoa, apoderado de la CAL, inició esta causa considerando que usted había violado la Ley 11.723, de Propiedad Intelectual. ¿Cuál es su situación ahora?

–Estamos esperando que el juez me llame a declaración indagatoria. Supongo que no ordenó aún las medidas que pidió el fiscal: intervención de mi teléfono y mis mails, y el allanamiento de mi casa. Tras dos meses de habernos enterado de la existencia de este juicio, el acostumbramiento nos sacó a mi mujer y a mí del constante infierno de estar temiendo que en cualquier momento un grupo de policías se meta en nuestra casa y se lleve las computadoras que –ambos somos docentes universitarios–, son una herramienta de trabajo.

–¿Cómo era su vida en épocas más tranquilas?

–Estudié Arquitectura en la UBA y luego como hobby empecé filosofía, la cual me atrapó y lo sigue haciendo, aunque ahora eso de “atrapar” haya tomado un matiz un poco preocupante. Actualmente trabajo en la Universidad Nacional de Lanús, donde dicto Etica y Metodología. En el campo de la investigación me estoy dedicando casi con exclusividad a Derrida y publiqué algunos trabajos sobre él. También me aboqué a Nietzsche y Heidegger. En el fondo, mis web son una especie de mapa de mis lecturas.

–Es evidente que se están oponiendo dos concepciones. Una que entiende que la filosofía y sus textos son mercancía y otra que estima al filosofar como un derecho universal. ¿Cómo jugarían esos valores en este juicio?

–Pienso que lo que se generó excede el ámbito de la filosofía. Se está discutiendo, directamente, el futuro de la difusión del conocimiento. El Parlamento Europeo dijo que “el analfabetismo electrónico será el analfabetismo del siglo XXI”, y desde este punto de vista, permitir que corporaciones oscurantistas preocupadas por sus balances empiecen a cerrar las bibliotecas digitales es asegurarnos un futuro de mayor ignorancia, y por tanto de mayor sometimiento y desigualdad. En Sudamérica no nos podemos dar el lujo de acceder a los reclamos de estos sectores, que al estilo de revividos luditas no titubean en destruir las nuevas máquinas del conocimiento en su afán de seguir ganando dinero con procedimientos artesanales.

–Tampoco las bibliotecas de papel están pasando un buen momento...

–No se hace nada por fomentar las bibliotecas del siglo XX, que están desabastecidas y desactualizadas hasta grados lamentables. A la vez, preventivamente, se empiezan a cerrar los embriones de las bibliotecas futuras. El acceso a los libros de papel se volvió imposible debido a los precios en euros. Además –y aun cuando se esté dispuesto a pagar las fortunas que piden– no hay dónde hallarlos fuera de Capital o alguna ciudad importante como Córdoba. En el interior son muy pocas las librerías especializadas en algo que no sea la venta de bestsellers y libros de autoayuda. Eso sin contar que los títulos pasan siglos agotados hasta que el fabricante dueño del copyright percibe que puede ser un buen negocio volver a publicar.

El ataque legal comenzó con una queja de la compañía francesa Les Editions de Minuit –que posee derechos sobre una parte de la obra de Derrida– y contó con el apoyo de la embajada francesa. “Que yo sepa –se embala Potel– la fábrica o artesanía Minuit no publicó libros aquí. Sin embargo, la colaboración de la CAL le permite concretar un ardid del más claro colonialismo, al negarnos el acceso a dos de los más importantes filósofos del siglo pasado.”

El acusado tomó conocimiento de la denuncia mediante la visita de un policía al que le encargaron chequear su domicilio. “Usted sabrá en qué anda”, respondió el agente cuando se le consultó el motivo. La causa lleva el número 57.627 y actúan el Juzgado Nacional en lo Criminal de Instrucción Nº 37 y la Fiscalía 49 de la ciudad de Buenos Aires. Cayeron sólo los sitios sobre Heidegger y Derrida, ya que el fallecimiento de Friedrich Nietzsche ocurrió en 1900 y ya pasaron los setenta años establecidos por la ley para la conservación de los derechos del autor.

–Al menos Nietzsche zafó. Igual, es como si se pretendiera encerrar al pensamiento...

–Es un secuestro de Derrida y Heidegger. De eso se trata, de la desaparición de su legado para miles de personas que no tienen el dinero que les piden los “dueños”, o que simplemente no encuentran sus trabajos. Sobre esto el mismo Derrida fue muy claro, y permítame citarlo: “Heredo algo que también debo transmitir: ya sea algo chocante o no, no hay derecho de propiedad sobre la herencia”.

–Le planteo un juego filosófico: ¿qué cree que habría dicho Sócrates sobre lo que le está pasando? ¿Y Heidegger? ¿Y Derrida?

–Es difícil aventurar qué habrían pensado Sócrates o Heidegger, ya que no conocieron Internet, aunque Heidegger la haya previsto de algún modo. En todo caso yo no pienso beber la cicuta. Sí podemos aventurar la respuesta de Derrida al jefe de la CAL, que alegremente afirmó en un matutino que sin copyright no habría producción intelectual. Le diría que el conocimiento no es una mercancía, es una transmisión, una traducción, una tradición, una herencia, que como tal me preexiste. Lo que trae como consecuencia que el texto singular se independice de su supuesto autor para devenir máquina productora, diseminante del sentido, separada de la conciencia y por tanto de las intenciones y de la plenitud del “querer–decir” de éste, y de cualquier otro que quiera erigirse en el dueño.

Da para seguir pensando. Por lo pronto, los efectos que pueda tener la avanzada sobre el resto de los internautas invita a recordar aquellas palabras de Martin Niemöller que casi siempre se atribuyen erróneamente a Bertolt Brecht: “Cuando vinieron a llevarse a los comunistas/ guardé silencio/ porque yo no era comunista (...) cuando vinieron a llevarse a los judíos/ no protesté/ porque yo no era judío./ Cuando vinieron a buscarme/ no había nadie más que pudiera protestar...” El perseguido resume: “Ojalá todos tomemos conciencia de que éste es uno de los más graves problemas que enfrenta la cultura. La red aguantará. Quizá los textos de Derrida y Heidegger ya no sean tan fáciles de encontrar. Pero sus fantasmas no se dejarán conjurar tan sencillamente”.


mercredi, avril 22, 2009

No hay derecho de propiedad sobre la herencia


"Heredo algo que también debo transmitir: ya sea algo chocante o no, no hay derecho de propiedad sobre la herencia". DERRIDA, Jacques, Ecografías de la televisión, Buenos Aires, EUDEBA, 1998, p. 138.

jeudi, avril 02, 2009


Grupo en Facebook
contra la desaparición de hedeggeriana.com.ar y jacquesderrida.com.ar

En apoyo a la labor del docente universitario argentino Horacio Potel, responsable de la creación y mantenimiento de los sitios de difusión gratuita de filosofía en castellano Nietzscheana, Heideggeriana y Jacques Derrida, que ha sido enjuiciado por la Cámara Argentina del Libro, forzándolo a eliminar dos de esos preciados sitios.
http://www.facebook.com/group.php?gid=69836927743

samedi, mars 21, 2009

2020 contra la desaparición de Derrida y Heidegger


2020 contra la desaparición de Derrida y Heidegger

Llegué tarde al mundo de las computadoras, abril de 1998, cumpleaños 38, luego de meses de juntar plata me auto-regalo una Pentium 233, con 16 megas de memoria y un super-disco rígido de 5 gigas.
Venía con “Internet” gratis por un mes. Me metí para ver, lo hacia 1 hora por noche después de las 10 para no gastar tanto en teléfono y para no estar horas hasta que la foto de alguna pintura o de algún edificio terminara de bajar: tenía un modem de 33k y a la madrugada andaba más rápido.
Lo que vi me maravilló. Siempre tuve alguna afinidad con las imágenes, y ahora podía tener fotos, muchísimas fotos, coleccionar como loco miles de pinturas y palacios y catedrales, de las que salían y siguen saliendo en esos libros carísimos que ni antes ni ahora podía comprar. Ya había cambiado bastante mi vida la computadora, hasta tenía novia virtual (eso era en esa época algo rarísimo) chateaba y a veces intentaba hablar por internet con mi novia que estaba en Río Gallegos y luego en Bilbao y luego otra vez en Gallegos y luego nos casamos, previo “conocernos” (eso también era rarísimo, todavía era noticia televisiva el que se casara alguna pareja que se conoció de forma tan “anormal”. Era una noticia de freaks. Se hablaba de la adicción a Internet y las psicólogas como siempre nos informaban de lo peligroso que puede ser todo eso, para la salud, claro, como siempre).
El afán coleccionista pronto se extendió a los libros, yo estudiaba filosofía y estaba nuevamente fascinado con Nietzsche. Pero la desilusión con el estado de la web llegó pronto. De filosofía en Internet había poco y más bien nada. Unos sitios feísimos en ingles, alguna cosa en texto sin formatear en alemán, poco y nada y, claro, nada nuevo. En castellano, según Altavista (el anterior Google) había solo 15 páginas que tenían extractos de textos de Nietzsche. Eso me dio la idea.
Una noche muerto de ansiedad por subir el “sitio” a fines de diciembre del 99, subí a la web: Nietzsche en castellano, y la cantidad de textos de Nietzsche en español se duplicó en el mundo en una noche. Era un lugar muy feo (más feo aun de lo que es ahora, aún más lleno de colorinches, claro tenía un monitor malísimo, que apenas me dejaba ver algo, oscureciendo todo y apagando los colores).
Mi idea con Nietzsche era la de la selección. Menos que ahora, igualmente era fácil conseguir ediciones baratas de Nietzsche, con pésimas traducciones, de dudosos libros suyos: “La voluntad de poder”, “Mi hermana y yo” y otras falsificaciones, eran y siguen siendo lo primero con lo que uno se puede topar buscando saber quién era ese tipo que se volvió loco. Así que yo iba a poner a mí Nietzsche, una selección estricta de lo que yo pensaba que era la forma adecuada de entrarle a Nietzsche.
Luego fue el turno de los comentaristas de Nietzsche, es decir de lo que yo estaba leyendo, esas webs son el mapa de mis lecturas, porque yo a esa altura del partido había descubierto algo que pareciera que mucha gente aún no sabe: las computadoras son más eficientes que las máquinas de escribir. La primera vez que pude trabajar a Heidegger con ocho artículos suyos abiertos en mi computadora y no apilados en el suelo, perdiendo horas para buscar el lugar donde creo que está la cita que acabo de recordar. Nadie subraya que es imposible el trabajo académico sin computadora, lo que implica sin la digitalización de los textos con los cuales se trabaja. Los libros de papel, son muy útiles al leer una novela, sobre todo si es desde la cama como a mí me gusta. Pero a la hora de escribir papers de filosofía, los libros de papel se convierten en un anacrónico estorbo. Así que me vi abocado a buscar esos textos digitalizados, corregirlos, hacérmelos legibles, modificar algunas traducciones horribles: por ejemplo “Márgenes de la filosofía” está traducido y editado de tal manera que algunos de los textos más importantes de Derrida se tornan ilegibles, por qué no tenemos una traducción mejor: pues por lo de siempre, las patentes de los editores, cagandose en los derechos de los autores. Porque que alguien pueda ser leído, pueda ser encontrado, en un lugar que ofrece un mínimo de calidad sobre lo que publica, que ordena el material, que lo recopila y lo reúne, que permite hacer búsquedas de conceptos en casi toda la obra escrita del autor, un lugar así es un derecho que todo autor debería tener. Derrida y Heidegger los tenían en la web, las corporaciones que viven de ellos han terminado con estos derechos de autor, para hacer valer sus patentes y sus propiedades. El vampirismo puede llegar hasta el asesinato.
Este criterio de selección me parece importante y me parece que es algo que molesta mucho a las editoriales multinacionales, a las embajadas neocoloniales y a las corporaciones de editores. Al fin y al cabo se supone o se suponía que ellos estaban o están dotados del poder de decidir que debía ser difundido y que no. Este poder, este capital simbólico es al fin y al cabo capital al que ninguna corporación en su afán de lucro y poder, quiere renunciar, aunque sean corporaciones que defienden formas de distribución que el mismo sistema económico y legal que les da la pequeña satisfacción de cerrar al fin un lugar de difusión gratuito, los condena por otra parte a la desaparición, no soy yo el enemigo de las editoras de papel, son Google, las grandes compañías telefónicas y de acceso a Internet, en definitiva un sector dinámico y eficiente de la industria capitalista hace desaparecer a una industria obsoleta; nada nuevo bajo sobre el sol, salvo que los defensores de lo viejo, no desquitan su furia no con los gigantes que los enviaran tarde o temprano a la ruina, sino con un pobre tipo que no sabe nunca como llegar a fin de mes. Igualmente no voy a decir que la “valentía” de la Embajada de Francia y la Cámara Argentina del Libro, al elegir atacarme a mí y no por ejemplo a Google, no me da una perspectiva de mi trabajo que nunca tuve, si tales personajes se han conjurado para acabar con los fantasmas que yo puse en la web, alguna magia deberían tener los mismos.
Hubiera sido interesante que esta tarea de selección, no la hubiera realizado un particular que tenía entre sus meritos solamente estudiar filosofía, pero bueno la Universidad nunca se metió en ello, como institución y bueno son pocos los profesores que hacen algo que luego no puedan colocar en su curriculum. Así que si no había otro, ahí estaba yo para hacer una nueva selección es decir interpretación es decir construcción de Nietzsche. Un proceso de herencia, yo me postulaba como heredero de Nietzsche, al parecer sin tener derecho. Pero de eso me iba a enterar 10 años después, porque en ese tiempo las corporaciones y lo embajadores brillaban por su ausencia. Si yo soy condenado y no puedo seguir con esta tarea es hora de que alguien la tome en sus manos. Estoy hablando de las instituciones filosóficas que alguna vez deberán salir a defender la filosofía.
Porque la universidad no tomaba y no toma en sus manos la tarea de digitalizar sus bibliotecas, de dar así una garantía de calidad sobre el material publicado, garantía tan necesaria como sabemos los que gustamos de leer y coleccionar los textos que andan por la web, y que tantas veces nos topamos con pésimas ediciones, pésimas traducciones, escaneos jamás corregidos y otras lindezas. Que a la universidad no le interés esta tarea es algo cuyo motivo se me escapa. Que no lo hagan los estados, las embajadas, ahora me parece más lógico. Yo, en mi ingenuidad, y teniendo en cuenta que, por ejemplo, la embajada de Francia regala dinero a las editoriales que publican libros franceses, pensé que alguien como el agregado cultural francés, nuevamente por ejemplo, estaría interesado en la difusión de la cultura francesa, ya vimos que no, muy por el contrario, el agregado se dedica a buscar alguien que termine con el lugar más completo en el mundo sobre uno de los filósofos franceses más importantes del siglo que pasó. Un mail de Minuit, editorial que dicho sea de paso a publicado UN libro de Derrida, hace que inmediatamente se monte una cruzada internacional contra el “loco y terrorista” -así me contó Paco Vidarte (traductor de Derrida y buen amigo lamentablemente muerto hace un año) que me llamaban los editores en sus cocteles. La cruzada no es para poner un peso en la página que tantos buenos servicios presta a Francia, pesos que no hubieran venido nada mal para pagar los gastos que todo sitio tiene, ni siquiera para dar algún apoyo moral, no. La embajada decide terminar con Derrida en la web . Encerrado en las bibliotecas francesas (si es que todavía no han sacado alguna ley contra estos otros violadores de las patentes de los editores de papel) muerto bien muerto es como al parecer lo quieren los agregados “culturales”, los dueños de editoriales y todos aquellos que se reclaman DUEÑOS legales de su herencia, los hijos legales de Derrida y Heidegger, deciden matarlos, una vez más; por eso Guadalupe Aguiar Masuelli y Lucas Sallovitz tan bien eligieron el nombre de este grupo que ellos crearon: contra la desaparición de Derrida y Heidegger, que de eso se trata, muerte de algunos de sus fantasmas, desaparición de su obra para miles de personas que no tienen el dinero que le piden los DUEÑOS, o que simplemente no encuentran nada de sus obras, ni en las bibliotecas públicas analógicas ni en las librerías, todos lo que tenemos la afición de la filosofía, sabemos que los libros se compran cuando se puede, una tarea de recopilación como la que implicó estas web, necesita de 10 años de andar recogiendo material de donde se pueda, sin prisa y sin pausa, invito a mis denunciantes a que me digan, donde puedo encontrar a parte de mis webs, el material que ellos obligaron con su acción judicial a destruir, en qué librería se puede comprar, en que biblioteca se puede consultar. Había dos ya no están, gracias a los esfuerzos conjuntos de difusión cultural de la embajada de Francia y la Cámara argentina del libro .
Cuando empecé, tarde, con esto de internet, me fascinaba que todo fuera gratis, que cualquiera pudiera subir las cosas que quería y amaba a la web, justamente porque lo que queremos y amamos, amamos compartirlo, para que viva o mejor dicho perviva. “Pedirme que renuncie a aquello que me ha formado, a aquello que tanto he amado, no es sino pedirme que me muera”. Esto decía Derrida en la última entrevista antes de su muerte.
Si amamos la filosofía, no podemos dejar que nos la arrebaten del espacio público, de la web. Cada vez queda menos aire, cada vez nuevas y gigantescas corporaciones, controlan todos y cada uno de nuestros pasos, para vendernos baratijas y Dios sabe que otra canallada más. Esta es una lucha de todos, para que no necesariamente venga lo peor.
Está en nosotros pelear por la herencia, para que la huella siga diseminándose. Somos nosotros los únicos que podemos defender la difusión de la cultura en la web sin la imposición de Tutores y Encargados. Como decía el viejo Kant: “¡Sapere Aude! He aquí la bandera de la Ilustración.”

vendredi, février 27, 2009

Docente denunciado por la Cámara Argentina del Libro


Docente denunciado por la Cámara Argentina del Libro

El abogado Raúl Alejandro Ochoa, apoderado de la Cámara Argentina del Libro, inició una causa criminal contra el profesor de filosofía Horacio Potel por infracción a la ley 11.723 de propiedad intelctual. Potel es el creador de los sitios Nietzsche en Castellano (www.nietzscheana.com.ar), Heidegger en Castellano (www.heideggeriana.com.ar) y Derrida en Castellano (www.jacquesderrida.com.ar).

Estos sitios ofrecían una completa relación de los textos, vida y obra de los tres filósofos, además de fotos, biografías, comentarios y enlaces. El más antiguo es el de Nietzsche, que cuenta desde su inicio y hasta hoy con más de cuatro millones de visitas. El buscador Google sitúa a los tres sitios entre las primeras respuestas a las búsquedas por nombre de los autores.

Potel tomó conocimiento de la denuncia en su contra gracias a la vista de un agente de policía encargado de establecer su domicilo, en el barrio porteño de Montserrat . “Usted sabrá en qué anda” respondió el agente cuande se le preguntó cuál era el motivo de la averiguación.

La causa lleva el número 57.627 y actúan el juzgado en lo criminal de instrucción Nº 37 y la Fiscalía 49. Los imputados son los sitios sobre Heidegger y Derrida, ya que la investigación preliminar realizada por la Unidad Fiscal de investigación de Delitos Tributarios y Contrabando (UFITCO) estableció –gracias a la lectura de la página web denunciada- que el fallecimiento de Friedrich Whilem Nietzsche ocurrió en el año 1900, superando los 70 años establecidos por la ley para la conservación de los derechos de autor.

Potel enfrenta hoy la posibilidad de sufrir la intervención de su teléfono, sus casillas de correo electrónico (obtenidas por UFITCO gracias a los servicios de la empresa Telexplorer, según consta en el expediente) y el allanamiento de su domicilio. Esto último, con el fundamento de “establecer el lugar físico donde se origina el hecho”.

Las páginas Derrida en Castellano y Heidegger en castellano fueron vaciadas de sus contenidos por el propio Potel. Los enlaces que iban a los textos hoy muestran la leyenda “Este sitio ha sido desactivado debido a una acción judicial iniciada por la CÁMARA ARGENTINA DEL LIBRO”

A partir de la publicación de esa leyenda y de una nota informativa en la red social Facebook, la Red empezó a reaccionar. Potel recibe diariamente mensajes de solidaridad de académicos, estudiantes y autores tanto de Argentina como de varios países como Chile, Ecuador, México y España. La mayoría de estos mensajes hacen referencia a la imprescindibilidad de las páginas para el estudio, la investigación y la difusión de las obras de Derrida y Heidegger en países en los que el costo de los libros hace prácticamente imposible su adquisición para miles de estudiantes, además de no estar algunos de ellos disponibles en librerías.

Potel entiende a los sitios como “Bibliotecas públicas on line”. “Nunca lucré ni tuve la intención de lucrar con la publicación de las páginas. En 1999 (cuando empecé con el sitio Nietzsche en Castellano) estaba fascinado por las infinitas posibilidades que la red ofrece para el intercambio de conocimientos.Estos sitios son mi mejor obra, y para mí es trágico haber tenido que removerlos. Son el fruto de muchísimo trabajo y fueron totalmente financiados por mí. No entiendo por qué tanta necesidad punitiva por parte de una corporación (se refiere a la CAL) que dice defender la lectura, la educación y la cultura”.

La Cámara Argentina del Libro cuenta con el cuestionable antecedente de haber hecho allanar la sede de la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA e incluso logró condenar a algunos docentes por hacer que los alumnos fotocopien material bibliográfico. La escena de la policá entrando a Puán es recordada con estupor por muchos miembros de esa comunidad académica.

mercredi, mai 21, 2008


Por amor a Derrida
Evocando aquel “Por amor a Lacan” de Jacques Derrida, se reúnen en este volumen las conferencias y algunas de las presentaciones en paneles a las V Jornadas Internacionales Nietzsche y Jornadas Derrida, realizadas en Buenos Aires en octubre de 2006, en la Alianza Francesa, y coordinadas por Mónica B. Cragnolini.
Derrida ha pensado el amor de muchas maneras, pero, de manera pregnante, lo ha hecho desde el verbo, desde el infinitivo (aimer). Si el amor se piensa en infinitivo, entonces es que no importa ningún contenido (ningún objeto llamado “amor”, y ningún “objeto” del amor), sino el acto de amar. Por ello la declaración de amor nada dice, sino que “hace” algo. Hace el amor.
Escribir es otro modo de hacer el amor. Las escrituras de Cristina de Peretti, Mara Negrón, Antonio Tudela Sancho, Roberto Ferro, Jorge Panesi, Paco Vidarte, Marcelo Percia, Paulo César Duque-Estrada, Gregorio Kaminsky, Patrice Vermeren, Raymundo Mier, Mónica B. Cragnolini, Horacio Potel, François Laruelle y Jean-Luc Nancy, testimonian aquí, desde diversas temáticas derridianas, de aquello que se trata –sin nombrarlo– en el amor. Y lo testimonian por amor a Derrida.

mercredi, octobre 04, 2006

Nietzsche y Derrida en la Red


Conferencia de Horacio Potel, el viernes 20 de octubre, a las 18.15 hs en la Alianza francesa, Av. Córdoba 936/946, Ciudad de Buenos Aires, en el marco de la Semana Nietzsche-Derrida